sábado, 27 de marzo de 2021

Vida

Acabo de leer un libro de un astrólogo que reniega de la medicina. La obra está llena de enlaces y referencias a otras obras del autor en un ejercicio de márqueting circular ejemplar. Diego Torres presume con desvergonzada falsa modestia de sus éxitos y se queja de los trolls que se amparan en el anonimato para criticarle. Hace tres siglos ya pasaban estas cosas.

Esta autobiografía tiene cosas interesantes, como ver que las cátedras de matemáticas pasaban mucho tiempo vacantes por falta de candidatos. Pero resulta aburrida. Sumisa ante los poderosos. Enumera hechos pero no los explica. No sé cómo llegó este libro a mis manos,  pero no hubiese perdido mucho si no hubiese llegado.

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lunes, 8 de marzo de 2021

Un árbol crece en Brooklyn.

La protagonista es una niña pobre, con un padre alcohólico y cariñoso y una madre que sabe que se equivocó pero sigue enamorada de ese hombre. Viven en un barrio pobre muy cerca de una Nueva York casi inaccesible. A pesar de las penurias económicas, todos están dispuestos a gastar unos pocos centavos en alguna cosa superflua que les haga feliz: una entrada para un baile, una bonita prenda de ropa, un vaso de cerveza...  La protagonista quiere escapar de su pobreza, pero no de su entorno. Y usa la única vía posible: la formación. La novela acaba cuando está a las puertas de la universidad y parece que lo ha conseguido. Uno tiene la tentación de pensar que se trata de una novela alegre a pesar de la miseria, hasta que repara en que, tras casi quinientas páginas, no ha aparecido ni una sola amiga.



viernes, 5 de febrero de 2021

Zalacaín el aventurero

 Me lo he pasado teta.

Leí esta novela por obligación, como muchos, en BUP. Entonces me divirtió mucho. No estaba seguro de que 40 años después me atrapara igual, pero lo ha hecho. El protagonista es el típico pobre espabilado, valiente y simpático que le planta cara al ricachón engreído. Una versión  para las plataformas tendría éxito. Hasta daría para polémicas en Twitter. El antagonista es malo porque es carlista, es decir, protofranquista, dirían unos. El antagonista es malo porque es fuerista, es decir, protoindependentista, dirían otros. No faltaría el purista de izquierdas indignado porque la novela ensalza a un traficante de armas. Ni la feminista que se quejaría por el blanqueamiento de los matrimonios concertados.

Lo que no me ha gustado tanto ha sido la edición que he leído. Se han limitado a digitalizar alguna de las primeras ediciones. Conserva los anacronismos ortográficos como "fué" o la conjunción "é". Y no se han preocupado ni por aplicar las reglas correctas de separación de palabras al final de palabra. ¡Cómo añoro aquellas ediciones de Austral! Pero, claro, ésta era mucho más barata, gratis en Amazon Unlimited.


viernes, 29 de enero de 2021

Balada de las noches bravas

Un niño y una niña se conocen desde pequeños y deciden ser novios. Por desgracia para ellos, será un amor eterno. Su relación está marcada por separaciones, a veces forzadas, a veces voluntarias; pero siempre dolorosas. Ella es una mala pécora. Pero es que la historia la explica él. No cuesta nada suponer que si nos explicase la historia ella, llegaríamos a la conclusión de que él es un cabronazo. Se trata relación tóxica, como tóxicas son las costumbres de los protagonistas y tóxicos son los amigos. Al final, el único personaje que cae simpático es un secundario que se dedica a espiar a todo quisque. 
Se trata de una novela voluntariamente desagradable que retrata a gente que viaja para huir, no para conocer. No resulta muy comercial.



domingo, 10 de enero de 2021

El altruista.

Llegó este libro a mi ebook porque el autor me lo regaló en una promoción que hizo por Twitter. Lo empecé a leer con los prejuicios que tengo sobre "lo gratis". No será tan bueno si lo regalan. Pero me equivoqué: la novela es buena. No tengo claro si el autor era un policía que escribía o un escritor que tenía que trabajar de policía. El caso es que se nota que conoce los entresijos de la que fue su empresa. Me gusta más la novela negra española que la americana porque lo que cuenta me resulta más próximo, más real. En este caso, mucho más real. Y lo que muestra de los medios con los que trabajaba la policía en los 90 me ha dejado un poco inquieto. No sé si habrá mejorado mucho.

El protagonista es un comisario que me recuerda al Adamsberg de Fred Vargas, aunque Navarro hace un retrato bastante más superficial de él. Se encuentra con un asesinato que le recuerda a otras muertes que se cerraron como accidentes o suicidios. Hay muchas coincidencias y ninguna prueba. Y no sigo.

Si os pica la curiosidad, podéis seguir al autor en Twitter. Ha decidido recuperar todos los derechos de sus libros y se hace él toda la promoción.

lunes, 4 de enero de 2021

Una cena bien planificada.

Había preparado concienzudamente la cena. La pandemia nos impedía ir a un restaurante y me tocaba esmerarme en los fogones. Mi próxima conquista se pasaba el día colgando fotos de protestas ecologistas en Instagram, recomendando campañas de Greenpeace en Facebook y enzarzándose en agrios debates con famosos que anunciaban embutidos en Twitter.
Me hice con tarros de vidrio para guardar todo lo que tenía en botes de plástico, compre leche de soja, escondí todos los paquetes que no llevasen una etiqueta ECO, busqué por internet vino vegano, bajé la calefacción a 18 grados para no derrochar energía, preparé unas berenjenas a la plancha con tomate en conserva y orégano del Mercadona y me vestí con ropa de algodón amarillento.
Cuando llegó, me disculpé por la temperatura.
- No podemos calentar más el planeta por un poco de confort térmico que podemos conseguir abrigándonos.
Su sonrisa me indicó que iba por el buen camino.
Corté unas rebanadas de pan y traje el aceite a la mesa.
- Es pan de espelta ecológica de Palencia. El aceite es de una cooperativa budista de Las Alpujarras. Vamos picando algo mientras se calientan las berenjenas.
Me dijo que apreciaba mucho mi sensibilidad por el medio ambiente.
- El tomate en conserva lo hice yo en verano. Sabe a tomate, no esas mierdas de invernadero. Le compro los tomates a un agricultor del Maresme que los vende en el mismo huerto y te deja cogerlos directamente de la planta.
Le pareció que era la mejor forma de garantizar el punto de maduración.
- El orégano lo compro en una herboristería ecológica. Me dicen que lo traen de La Vera, en Extremadura.
Olió el tarro de vidrio en el que lo tenía guardado y cerró los ojos para apreciar mejor los aromas.
- Las berenjenas las compro a una cooperativa del Pallars. Para garantizar la limpieza del agua y el aire, labran la tierra sin maquinaria. Usan arados romanos tirados por bueyes...
El bofetón no me dejó continuar.
- ¿Qué derecho tenemos a explotar animales para nuestro beneficio? ¡Salvaje!
El portazo me confirmó que no debo venirme arriba con las improvisaciones y que tendría ración doble de berenjenas para cenar.

jueves, 31 de diciembre de 2020

El asesinato de Sócrates.

Hace poco vi la serie Los Medici. Ahora he leído El asesinato de Sócrates. Ambas ficciones históricas recrean dos de las épocas más gloriosas del arte y del pensamiento de la historia de occidente. Pero dos épocas violentas, terriblemente violentas. Miedo me da que la ola de puritanismo actual, que pretende interpretar la historia derribando estatuas, llegue a esas dos épocas.

En El asesinato de Sócrates, el protagonista es Perseo, un personaje ficticio que crece a la sombra de Sócrates. De este modo, el puede fabular un poco más que si el protagonista fuese el propio Sócrates. La novela es muy amena. Si te desagradan los episodios de violencia, te resultará un poco menos amena. Y sirve para conocer algo de la historia de Grecia y de la ética de Sócrates. No sirve para asomarse al resto de la filosofía de Sócrates.