Este libro no es una novela, pero se lee como una novela. Así que intentaré que te entren ganas de leerlo sin hacerte ningún spoiler significativo.
A principios de los 60, el franquismo; que, por lo visto, no creía en la dispersión de presos; tiene encerrados en el penal de Burgos a casi todos los presos políticos. Allí coinciden dos personajes importantes pero no los más conocidos del comunismo español. Allí empieza una discusión que retrata lo que ahora llamamos la izquierda a la izquierda del PSOE y que entonces se llamaba comunismo porque el PSOE prácticamente no existía. Ramón Ormazábal defiende que "Aquí no hemos venido a estudiar". Moreno Mauricio defiende que "Aquí tenemos que estudiar". Orma quiere dedicar todos los minutos de su vida a acelerar la "inminente" caída del régimen. MMM está convencido de que el régimen va para largo y que, cuando salgan de la cárcel, el dinosaurio seguirá allí.
El ensayo abarca desde las últimas derrotas republicanas hasta la victoria electoral del PSOE en 1982. Juliana nos va explicando distintos episodios de la política mundial: los acuerdos de Postdam, las invasiones soviéticas de Hungría y Checoslovaquia, el Concilio Vaticano II, la guerra del Yon Kipur, la guerra de Vietnam, la carrera espacial. Y nos explica cómo se interpretaban esos hechos desde el penal de Burgos. Además de los dos protagonistas, se retratan otras figuras más conocidas: Joan, Comorera, Jorge Semprún, Fernando, Claudín, Javier Pradera, Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo... Sobre todo, Santiago Carrillo.
P.D. Una vez escuché decir a Santiago Carrillo algo parecido a "Si fuese un objeto, podría ser objetivo. Como soy un sujeto, no tengo más remedio que ser subjetivo". Me pareció una frase tremendamente tolerante. La visión que cada uno tiene de la realidad es diferente y hay que admitir que la nuestra puede no ser la mejor. Gracias a Enric Juliana he descubierto que, paradójicamente, los subjetivistas eran los intolerantes y los objetivistas los tolerantes.
P.D.2. He leído la traducción al castellano de la obra. Tiene algunos de esos errores típicos de los charnegos que creemos que dominamos perfectamente el castellano y podemos usarlo sin contaminación del catalán.