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viernes, 23 de agosto de 2024

El año en que nació el demonio.

En la sociedad actual, vivimos pendientes de las etiquetas. Quizás siempre hemos vivido así, en el siglo XVIII ya se inventaron la taxonomía para colgar etiquetas a los seres vivos y tenerlos clasificados. Yo, que trabajo con bases de datos y me paso el horario laboral asignando valores a los campos de unos registros, estoy especialmente contaminad por esa visión del mundo. Así que, cuando empiezo a leer un libro, lo primero que hago instintivamente es clasificarlo.

En las primeras líneas de El año en que nació el demonio, el protagonista se nos presenta como alguacil de la inquisición que informa sobre la vida de Santa Rosa de Lima(#histórica). Bien pronto aparece un cadáver con signos evidentes de violencia. El alguacil debe buscar al culpable (#negra). A pesar de su pomposo título, Alguacil del Tribunal del Santo Oficio, el protagonista no es más que un pobre hombre pobre que llegó hasta ese puesto buscando  una manera no demasiado fatigosa de llevarse un plato de comida a la boca. A lo largo de la novela, irá cambiando de actividad, no me atrevo a llamarlo oficio, con el mismo modesto objetivo y con el mismo magro éxito (#picaresca).

Las etiquetas son útiles para hacerte una idea previa de qué va la novela, pero no sirven de nada para saber cómo es el libro. Santa Rosa de Lima es un personaje secundario algo más importante que los demás. El enigma que de verdad tiene obsesionado a Alonso Morales no tiene nada que ver con el asesinato. El pícaro acaba tomando más decisiones guiado por el amor que por el hambre.

Como hizo con Félix Chacaltana, Santiago Roncagliolo vuelve a utilizar a un personaje no muy espabilado para explicarnos muy bien una historia, independientemente del género. Que al final es lo que importa, ¿no?



viernes, 17 de diciembre de 2021

Y líbranos del mal

En las estafas piramidales, todos estamos de acuerdo en que los de la cúspide son culpables. Pero, ¿y los niveles intermedios? Esos que han sido estafados pero, a su vez, estafan a otros para recuperar el dinero. Dirán que no sabían nada, que todo lo hicieron de buena fe.

Más complicado es juzgar a los mandos intermedios de esas estafas piramidales emocionales que conocemos como sectas. Aunque a algunas no las llamamos sectas porque están amparadas por una religión oficial.

El protagonista de Y líbranos del mal es un adolescente que viaja por primera vez al país de su padre, Perú, cuando su abuela necesita ayuda. Poco a poco va descubriendo el pasado oscuro de su padre. Cómo fue a la vez víctima y victimario de ese veneno que se llama fanatismo.



sábado, 26 de enero de 2019

La noche de los alfileres

Te aviso: si lees esta novela, vas a acabar con mal cuerpo.
Cuatro adolescentes, esa edad tan mala, de familias entre tóxicas y completamente desestructuradas afrontan el eterno problema de "el/la profe me tiene manía". Y lo afrontan de la peor manera posible: la venganza. El relato engancha y repugna a la vez. Te lo recomiendo. Quizá te hace pensar sobre cuál debe ser la política penitenciaria de los menores.

viernes, 14 de julio de 2017

La pena máxima.

En el mundial de Argentina, yo tenía 12 años. Se me puede perdonar que sufriera por el no gol de Cardeñosa y no por las atrocidades de la dictadura militar (¿existen dictaduras no militares?). Pero creo que fue vergonzoso que el mundo del fútbol mirara para otro lado. Solo la escandalosa victoria de Argentina sobre Perú atufó un poco las insensibles narices de la UEFA.
Esta novela transcurre en Perú, durante ese mes en el que el país adormecido por el fútbol iniciaba unos tímidos e inseguros pasos hacia la democracia.
Roncagliolo nos lleva al primer destino de Félix Chacaltana, el puntilloso y reglamentista fiscal que me atrapó con Abril Rojo. Nos muestra un Perú ya jodido, en el que ya nadie pregunta a Zavalita cómo ocurrió. Los militares abren la puerta a regañadientes a la democracia, pero no dudan en recurrir a la ayuda de sus salvajes vecinos. En un clima tan inseguro, el tímido, cobarde, apocado y débil Chacaltana logra descubrir quién mató a su amigo guiado únicamente por susentido del deber.

lunes, 20 de agosto de 2012

Tan cerca de la vida

Una de las mejores novelas de ciencia ficción que he leído.
El protagonista es un gestor de logística en una empresa de alta tecnología. El mandamás de la empresa es un líder visionario, una especie de Steve Jobs. En Tokio se celebra la convención anual de la empresa, a la que se invita al protagonista de forma sorprendente, a un tío que no inventa ni vende nada, sólo organiza (¿a ver si la novela me ha gustado por esto?). Como en todas las buenas novelas de ciencia ficción, el autor se aleja un poco de la realidad para permitirnos que la veamos de otra forma, normalmente más inquietante.
Después de haber leído cuatro novelas tan buenas como "Abril Rojo", "Pudor", "Memorias de una dama"  y ésta; leeré los artículos de Santiago Roncagliolo con cierto remordimiento: cada hora que dedique el escritor a deleitarme con sus artículos es una hora que no dedica a su próxima novela.

sábado, 9 de mayo de 2009

Memorias de una dama.

Es el tercer libro que leo de Santiago Roncagliolo, creo son todas las novelas que ha escrito. Esta novela me recuerda más a los artículos que publica en El País que a "Pudor" o a "Abril Rojo", supongo que por los toques de humor. Cuenta las peripecias de un escritor novel al que contratan como negro para escribir las memorias de una señora dominicana. Me he divertido mucho y ya estoy esperando el cuarto libro de Roncagliolo (bonito texto para una fajita si fuese seguido de una firma ilustre).
Cambiando un poco de tema, me estoy cansando un poco del ombliguismo de los escritores: la inmensa mayoría de novelas modernas tienen por protagonistas a escritores. Vale que es bueno escribir de lo que se conoce, pero Verne escribió grandes novelas de aventuras sin moverse de Francia.