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domingo, 17 de abril de 2022

Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso.

Antes, mucho antes de las apps, la gente que  buscaba una relación podía usar los anuncios por palabras de la prensa especializada o generalista.

Esta novela va de eso, de un señor que, pasados los sesenta, intenta establecer una relación por esta vía. A través de las cartas que escribe él, vamos asistiendo a la evolución del romance. Delibes nos da una visión parcial de la historia. Le vamos cogiendo cariño al protagonista, aunque eso no impide que también nos haga pasar vergüenza. 

Desde que se escribió, en 1977, algunas cosas han cambiado mucho: la tecnología, las prisas, incluso el lenguaje. Pero otras siguen ahí. Quizás porque son eternas: la inseguridad, el falseamiento, el desencanto.




sábado, 25 de julio de 2015

Cinco horas con Mario

Mi hija leyó la sinopsis de la contraportada: "Carmen vela el cadáver de su marido Mario. (...) Traza, en un largo monólogo...".
- Papa, ¿cómo puedes leer esto?
Mi hija no sabe que a Carmen le hacía infeliz que la estricta sociedad de la posguerra española presentase las primeras grietas. Que la protagonista es clasista, fascista, racista. Si lo supiera, le parecería aún más incomprensible que leyera este libro. Sin embargo, a pesar de que el escenario social está tan alejado del nuestro, seguimos leyendo "Cinco horas con Mario", y la gente sigue yendo al teatro a ver la adaptación de la novela. Porque aunque la novela retrata eficazmente un momento de la historia de España, ese momento en el que al corsé del franquismo se le empiezan a soltar algunos puntos, también retrata muy eficazmente un sentimiento universal: la culpa y el mecanismo más universal que tenemos para combatirla: traspasar su carga a otro.

martes, 30 de noviembre de 2010

Mi idolatrado hijo Sisí.

Publicaba Elvira Lindo este domingo en El País un artículo en el que arremetía contra los que al convertirse en padres erigen a sus hijos en el único referente de sus vidas y de quien ose acercarse a ellos. Dice Lindo que esta nueva moda creará adolescentes agobiados por la sobreprotección de sus padres. Ha querido la casualidad que este fin de semana haya acabado de leer "Mi idolatrado hijo Sisí". Delibes demuestra que Lindo se equivoca, esta forma de educación no tiene nada de nueva.
Empieza la novela mostrándonos a un personaje pedante, hipócrita y egocéntrico: odioso. Hasta que tiene un hijo, y continúa siendo pedante e hipócrita, pero en vez de egocéntrico deviene en "hijocéntrico". Sigue siendo odioso. Llega la Guerra y el protagonista agudiza la pedantería, la hipocresía y el hijocentrismo; y en este punto comprendes que el único personaje sensato es él.