Este Sant Jordi decidí volver a comprar un libro de papel en una librería. Escogí el peor día para hacerlo. Buscaba algo de Fernando Aramburu, Santiago Roncagliolo o Ignacio Martínez de Pisón que no fuese rabiosa actualidad. Solo encontré Hijos de la Fábula y unos cuantos codazos. Así que desistí. Volví a casa y, después de mirar precios, consultar críticas y hojear libros; escogí "El día de mañana", de Ignacio Martínez de Pisón. Acerté.
Justo, el protagonista, es un emprendedor sin fortuna. Fortuna en la tercera y quinta acepciones del DRAE. Ni tiene buena suerte, ni tiene capital. Es un inmigrante aragonés que llega a Barcelona a mediados de los 60. Intenta labrarse un porvenir por la vía rápida, parece que está a punto de conseguirlo. La novela está escrita como si fuese un documental. Van pasando personajes que explican su relación con Justo y aprovechan para explicar lo suyo. Mejor dicho, el autor aprovecha para pintarnos el entorno en el que se mueve el protagonista, que es el único que no habla.
