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jueves, 12 de febrero de 2026

Crónica del rey pasmado.

Tenía que viajar a Madrid en tren en AVE y decidí llevarme esta novela. Entre el viaje de ida y el de vuelta tendría tiempo de darle un buen empujón. Renfe tuvo a bien concederme un par de horas a la ida y otro par a la vuelta. Puede acabar el libro.

Empecé  a leerlo y no podía evitar imaginarme al protagonista con la cara de Gabino Diego. Hace muchos años que vi la adaptación al cine dirigida por Imanol Uribe, pero no los suficientes como para olvidar aquella asociación entre el rostro de Gabino y el personaje de Felipe IV. Hasta fui a ver la estatua ecuestre del rey, para cambiarle la cara, pero no hubo manera.

Torrente Ballester arremete contra el fanatismo de los que saben lo que quiere Dios. El más duradero y pernicioso de los fanatismos. Y lo hace con lo que más odian los fanáticos: el humor. Y hasta muestra al diablo como un personaje tierno. ¿Puede haber mayor blasfemia? 



lunes, 6 de abril de 2020

Don Juan.

El autor califica su novela de fantástica. Y, hombre, una historia en la que aparecen personajes que viven 300 años, difuntos que asisten a cenas y dos o tres diablos debemos admitir que es fantástica. Pero es, sobre todo, una novela humorística o, mejor dicho, socarrona. Leer la indignación de un diablo porque otro abandona el catolicismo para hacerse calvinista o la descripción del pecado original como el primer dolor de cabeza, guiño, guiño, de Eva han sido dos momentos de ancha sonrisa. Hay más, muchos más. Recomiendo la lectura de esta obra "menor" (para los académicos, el humor siempre resta un par de puntos en la calificación de una obra) del autor de la trágica Los Gozos y las Sombras.

domingo, 1 de julio de 2012

La Isla de los Jacintos Cortados.

Los ingredientes son:

  • Un historiador que mantiene la teoría de que Napoleón no existió.
  • Una alumna del historiador enamorada del mismo.
  • Un compañero del historiador enamorado de la alumna enamorada del historiador que decide ayudar al historiador a demostrar su tesis utilizando técnicas esotéricas. Este tercer personaje es el narrador y protagonista.
En manos de Tom Sharpe o Eduardo Mendoza, de aquí saldría una novela descacharrante. En manos de Gonzalo Torrente Ballester, sale un alambicado ejercicio de estilo. La mezcla de relato intimista, realismo mágico y la abundante ironía tiene algunos momentos deliciosos, pero el resultado global acaba siendo cargante.

miércoles, 22 de abril de 2009

Filomeno, a mi pesar.

El protagonista, como yo, lleva un nombre que no está de moda en homenaje a un abuelo. Un inicio tan válido como otro cualquiera para que te apetezca leer un libro. El libro tiene momentos brillantes, como el conato de desorden público porque los espectadores reclaman "Ojos Verdes". También tiene alguna frase que me ha llamado la atención por su rabiosa actualidad "no es cierto, como se dice, que de la situación actual tenga la culpa sólo la torpeza yanqui". La novela es la autobiografía de un hijo de casa bien que consigue atravesar la Guerra Civil sin que la pólvora ni la sangre le molesten. Aún así, aunque todo parece salirle razonablemente bien, no puede despegarse de una tristeza que parece fruto del desarraigo.