Todas las novelas de tom Ripley te dejan desasosegado porque te cae simpático un asesino. En ésta, además, acabas convencido de que cualquiera puede convertirse en asesino o cómplice si se le motiva convenientemente y sin necesidad de recurrir al odio o la venganza.
Como efecto colateral, esta novela me ha servido para asombrarme de la evolución de las tecnologías. Los protagonistas, para conocer el impacto público de sus asesinatos, esperamban impacientes la aparición de las primeras ediciones de los diarios. Los protagonistas de "siete días de julio", ambientada treinta y cinco años antes hacían lo mismo. Treinta y cinco años después de la publicación de "The Ripley's Game" (el título original de la novela), a nadie se le ocurriría esperar a la aparición de una edición impresa de un diario para informarse urgentemente de algo.
martes, 22 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
La tercera virgen.
Esta novela negra es muy buena, pero hoy me apetece proponer una lectura alternativa del libro. Recomendaría su lectura en algún seminario de gestión de equipos. Resulta una eficaz y amena parábola para explicar que un equipo puede gestionarse eficientemente si se saben explotar los potenciales de sus componentes y no nos empeñamos en superar sus debilidades, que pueden ser insalvables. Enseña también que una gestión desordenada puede no menoscabar el liderazgo del gestor si el líder sabe hacer el trabajo encomendado y no sólo dirigirlo. El timonel tiene que ser muy ligero, si no puede serlo, mejor librarse del timonel y que mande un remero.
jueves, 27 de mayo de 2010
Volveremos a Venecia.
Tengo la sensación de estar leyendo una novela oportunista en la que el autor aprovecha el actual descrédito del poder judicial para atraer la atracción del lector. El juez del Tribunal Supremo que protagoniza el libro es un corrupto de la peor especie de corruptos: esa formada por los que roban con el convencimiento moral de estar legitimados para hacerlo. Cuando llevo leídos un par de capítulos, decido volver a las primeras páginas para buscar la fecha de edición, 2005. Probablemente, entonces también parecía oportunista. Todavía peor, siempre hubiese parecido oportunista, porque el comportamiento de los jueces siempre ha estado rodeado por ese halo de casta suprema.
Abandonado el primer recelo, me dejo llevar por la doble historia: la del complot de ramificaciones internacionales y de alta política y la del romance de la juez rural. Al final, el autor decide que lo importante es el romance y lo describe de forma prolija y detallada. Mientras que el resto de historias, complot incluido, los despacha con dos brochazos. Si escoges el libro porque en la contraportada habla de un "trepidante thriller político", te decepcionará. Si lo escoges por la "historia de amor clandestino", creo que te gustará.
Abandonado el primer recelo, me dejo llevar por la doble historia: la del complot de ramificaciones internacionales y de alta política y la del romance de la juez rural. Al final, el autor decide que lo importante es el romance y lo describe de forma prolija y detallada. Mientras que el resto de historias, complot incluido, los despacha con dos brochazos. Si escoges el libro porque en la contraportada habla de un "trepidante thriller político", te decepcionará. Si lo escoges por la "historia de amor clandestino", creo que te gustará.
domingo, 16 de mayo de 2010
Siete días de Julio.
Cuando acaba "Cuatro días de enero". Te quedas con las ganas de saber qué le pasará a Miquel Mascarell cuando los nacionales entren en Barcelona. En "Siete días de julio" descubrimos que no le ha ido mal del todo: no le han fusilado. Es más, de forma sorprendente, le indultan y vuelve a Barcelona donde tendrá que resolver otro caso con muy pocas herramientas y acosado por la policía del régimen.
El retrato de la aterrorizada Barcelona de los cuarenta es muy bueno, pero la trama estrictamente policial resulta algo inverosímil: es muy difícil que un plan tan retorcido como el de los malos salga bien en tantos recovecos.
El retrato de la aterrorizada Barcelona de los cuarenta es muy bueno, pero la trama estrictamente policial resulta algo inverosímil: es muy difícil que un plan tan retorcido como el de los malos salga bien en tantos recovecos.
lunes, 3 de mayo de 2010
Mr. Vértigo
Un huérfano que vive maltratado por sus tíos es captado por un agente que le promete enseñarle a volar. El agente cumple su palabra, pero no sale todo bien. Como otras novelas de Auster, cuando intentas explicarla, resulta un pestiño. Sin embargo si la lees resulta bastante mejor. A ratos piensas que es la novela que hubiese escrito Dickens en la primera mitad el siglo XX. A ratos piensas que es una buena metáfora sobre la explotación de los deportistas jóvenes. A ratos, hasta te olvidas de que Newton nos prohibió volar, y crees que puede convertirse en un arte. Eso sí, siempre te lo pasas bien, aunque creo que olvidaré fácilmente la novela.
domingo, 25 de abril de 2010
La quimera del oro.
Una colección de cuentos brutales de Jack London. Cuando la codicia (o la necesidad) del hombre le llevan a desafiar la naturaleza más inhóspita, desaparece la bondad. Sólo existen hombres capaces de cualquier cosa por la supervivencia, algunos, además, son crueles.
Hace muchos años, 29, me hicieron leer "El llamado del bosque" en el instituto. No recuerdo que me dejara la sensación de violencia extrema que me ha dejado "La quimera del oro". Quizás, no era tan violenta. Quizás, me he vuelto más sensible.
Hace muchos años, 29, me hicieron leer "El llamado del bosque" en el instituto. No recuerdo que me dejara la sensación de violencia extrema que me ha dejado "La quimera del oro". Quizás, no era tan violenta. Quizás, me he vuelto más sensible.
sábado, 3 de abril de 2010
Juliano el Apóstata.
El azar o el subconsciente me han llevado a escoger una novela "de romanos" que he acabado en Jueves Santo. La particularidad de esta novela es que en ella los cristianos son los malos. Juliano es un eslabón más en la cadena de emperadores traidores a su predecesor y traicionados por su sucesor que guiaron a Roma desde su máximo esplendor hasta la oscura Edad Media. Gore Vidal nos presenta un emperador que reniega del cristianismo y quiere despojarlo de su condición de religión oficial. Mil setecientos años después, no le chafaré el final a nadie si explico que fracasó. Gore Vidal presenta la versión del emperador en forma de memorias y las acotaciones a las mismas de dos filósofos que convivierorn con él. Animo a leer el libro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)