Un libro de memorias de John Dos Passos que abarca hasta sus 37 años, cuando acaba su visita a la España republicana antes de la guerra.
En el libro aparecen muchos personajes, demasiados para quien, como yo, no está familiarizado con la élite cultural de los años 20 y 30. Sólo cuando aparecen personajes que reconozco: Hemingway, Scott Fitzgerald, Zelda... abandono la sensación de estar perdido entre la maraña de nombres. Por este motivo, el libro me ha parecido un poco pesado, aunque tremendamente instructivo.
He aprendido que la izquierda sigue cometiendo los mismos errores que hace cien años. El principal, el fundamentalismo de casi todos sus seguidores, que no admiten diferencias de pensamiento en sus compañeros de partido. En el mejor de los casos, esta intolerancia ideológica lleva a la disidencia y las escisiones, en el peor a las purgas y a la aniquilación del discrepante.
He aprendido que, desde fuera, también se veía que la República podía fracasar, pero que era la única alternativa que podía modernizar España.
He aprendido que gauche divine, ha habido siempre.
Lo mejor del libre, descubrir a un intelectual capaz de reconocer que se equivocó y que puede estar equivocándose ahora. Un espécimen raro.
sábado, 4 de junio de 2011
lunes, 16 de mayo de 2011
Abierto toda la noche.
Una novela de humor, de humor negro, para ser más exactos. Una familia formada por seis hermanos varones, los padres y los abuelos paternos. A la familia se acercan (y se acaban enredando en ella) una francesa, una prostituta, un psiquiatra de métodos revolucionarios, una enfermera geriátrica, la dependienta de un bar, una divorciada y una pareja de testigos de Jehová que más bien parecen mormones. Con mucho sexo, que eso siempre resulta un buen reclamo para la risa. El resultado acaba siendo algo así como una película menor de Berlanga y Azcona; con su eficacia para el disparate hilarante, pero con una trama olvidable y sin la carga crítica de las películas de los dos maestros.
martes, 10 de mayo de 2011
Solar
Leí dos críticas de este libro, en Qué Leer y en Babelia, y las dos lo ponían por las nubes. Así que escogí esta novela para comprármela por Sant Jordi. El protagonista es un Premio Nobel que se embarca en un proyecto de fotosíntesis artificial para explotar la energía solar. Pero la novela no va de eso, eso es sólo el entorno que permite a Ian McEwan retratar a una persona que como todas, tiene momentos gloriosos y momentos mezquinos. La vida lo castiga y lo premia, pero, a veces, lo castiga por sus virtudes y lo premia por sus defectos. Leí en una entrevista que el autor anda algo mosqueado porque continuamente le preguntan por la energía solar y el calentamiento planetario, como si escribir una buena novela en la que un personaje conoce el tema hiciera al escritor tan experto como el personaje. Los diálogos entre científicos están bien documentados y escritos; tanto, que a los críticos literarios los ha convencido de que sólo un experto podía haberlos escrito.
Quiero hacer una pequeña crítica a la edición. Me compré el libro en formato digital (EPUB). En el libro, aparecen cuatro o cinco notas del traductor a pie de página. Los detalles de todas ellas se encuentran en la última página del libro y numerados con el número 1.
martes, 26 de abril de 2011
Las afinidades electivas
"Basta con educar a los niños para servidores y a las niñas para madres y todo irá bien en todas partes".
"La verdad, es que hace falta llevar una vida muy ruidosa y abigarrada para soportar a nuestro alrededor a monos, papagayos o negros".
Éstas frases aparecen en "Las afinidades electivas", de Goethe. Nuestra generación, nací en 1966, ya recibió una versión suavizada de los cuentos infantiles para darles siempre un final feliz. A la de nuestros hijos les están dando una versión, además, políticamente correcta. El siguiente peldaño ya se ha empezado a subir, se están haciendo versiones de Las Aventuras de Tom Sawyer en las que han desaparecido palabras que hoy se consideran graves insultos y se retiran las versiones originales de las bibliotecas públicas. Si la marea llega a los clásicos, no habrá quien los reconozca.
Por otra parte, si los clásicos se alejan tanto de nuestros cánones éticos, ¿cuánto se alejarán de nuestros cánones estéticos? Los personajes me han parecido totalmente irreales: renuncias absurdas al ser amado; madres que, ante la muerte de un hijo, se duelen más de la tristeza de la niñera que de la pérdida del niño; anorexias que no son percibidas por los que conviven con el efermo hasta que éste muere... Sin embargo, es probable que los personajes sean mucho más reales de lo que yo creo y que sea mi incomprensión de la época lo que me los haga ver como absurdos.
"La verdad, es que hace falta llevar una vida muy ruidosa y abigarrada para soportar a nuestro alrededor a monos, papagayos o negros".
Éstas frases aparecen en "Las afinidades electivas", de Goethe. Nuestra generación, nací en 1966, ya recibió una versión suavizada de los cuentos infantiles para darles siempre un final feliz. A la de nuestros hijos les están dando una versión, además, políticamente correcta. El siguiente peldaño ya se ha empezado a subir, se están haciendo versiones de Las Aventuras de Tom Sawyer en las que han desaparecido palabras que hoy se consideran graves insultos y se retiran las versiones originales de las bibliotecas públicas. Si la marea llega a los clásicos, no habrá quien los reconozca.
Por otra parte, si los clásicos se alejan tanto de nuestros cánones éticos, ¿cuánto se alejarán de nuestros cánones estéticos? Los personajes me han parecido totalmente irreales: renuncias absurdas al ser amado; madres que, ante la muerte de un hijo, se duelen más de la tristeza de la niñera que de la pérdida del niño; anorexias que no son percibidas por los que conviven con el efermo hasta que éste muere... Sin embargo, es probable que los personajes sean mucho más reales de lo que yo creo y que sea mi incomprensión de la época lo que me los haga ver como absurdos.
lunes, 11 de abril de 2011
Alfred y Emily
Una obra bastante extraña de Doris Lessing. Primero, una novela en la que la autora se imagina la vida de sus padres si la Primera Guerra Mundial no se hubiese interpuesto en sus vidas. Después, la historia real de sus padres. Para acabar, algunas anécdotas de la vida de la escritora en Persia y África.
La novela resulta amena. La historia real se me hizo atractiva por la posibilidad de comparar la realidad y la ficción. Las anécdotas del final me parecieron un relleno rápido para acabar el libro con un número respetable de páginas y a tiempo para aprovechar el tirón de la concesión del Premio Nobel a la escritora.
Para mi gusto, esta novela está muy lejos de La buena terrorista.
La novela resulta amena. La historia real se me hizo atractiva por la posibilidad de comparar la realidad y la ficción. Las anécdotas del final me parecieron un relleno rápido para acabar el libro con un número respetable de páginas y a tiempo para aprovechar el tirón de la concesión del Premio Nobel a la escritora.
Para mi gusto, esta novela está muy lejos de La buena terrorista.
sábado, 26 de marzo de 2011
Oliver Twist.
Hace unos días publiqué una entrada sobre el racismo en la que afirmaba que no todas las manifestaciones aparentemente racistas lo son en realidad. Oliver Twist da para hacer una manifestación de éstas: cuando un escritor inglés tiene entre manos una historia de un niño nacido en circunstancias difíciles, le sale una fábula moral en la que los buenos tienen su recompensa en la Tierra. Cuando la misma historia la tiene un escritor español, le sale una novela picaresca. Sería racismo si dijera que es algo genético. Evidentemente, es algo cultural, pero con un arraigo impresionante. ¿Alguien se imagina a un político británico negándose a dimitir después de descubrirse que ha recibido regalos sospechosos? No son menos chorizos que nosotros, pero cuando son descubiertos tienen mucha menos desfachatez.
Volviendo a la novela. Oliver Twist es, probablemente, el protagonista más pasivo de la historia de la literatura. Prácticamente no hace nada en toda la novela, casi todas las cosas le pasan, no las provoca. Para un lector del siglo XXI resulta un poco pesado el gusto decimonónico por la abudacia de adjetivos y el maniqueísmo de la novela. Encontramos personajes buenos, generalmente inteligentes y ricos; y personajes malos, generalmente tontos y pobres. Sólo uno de los personajes malos tiene algún impulso bueno. De todas formas, me temo que el racismo, los linchamientos públicos y el final feliz siguen haciendo de ésta una obra de éxito popular.
Volviendo a la novela. Oliver Twist es, probablemente, el protagonista más pasivo de la historia de la literatura. Prácticamente no hace nada en toda la novela, casi todas las cosas le pasan, no las provoca. Para un lector del siglo XXI resulta un poco pesado el gusto decimonónico por la abudacia de adjetivos y el maniqueísmo de la novela. Encontramos personajes buenos, generalmente inteligentes y ricos; y personajes malos, generalmente tontos y pobres. Sólo uno de los personajes malos tiene algún impulso bueno. De todas formas, me temo que el racismo, los linchamientos públicos y el final feliz siguen haciendo de ésta una obra de éxito popular.
lunes, 28 de febrero de 2011
El pibe que arruinaba las fotos.
Como Hernán Casciari explica en su blog, esta novela se escribió sola enlazando los diferentes cuentos autobiográficos que había publicado previamente en el susodicho blog. Como dice la publicidad del libro, a ratos te ríes y a ratos te entristeces. Lo que no dice la publicidad es que, de un suceso a otro, a ratos te aburres. El resultado global es bueno, pero demasiado irregular.
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